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Lu

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@cris0elefantina

Nov 25
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Cuando las comunistas afirmamos que la violencia machista es una cuestión de clase no estamos negando que las mujeres burguesas puedan sufrir estas violencias. Y cuando señalamos la imposibilidad de erradicar la VdG en el capitalismo no decimos que este sistema sea su origen.

La violencia machista (llamémosla por su nombre) está vinculada, en última instancia, a la división sexual del trabajo. Como dinámica enmarcada dentro de las relaciones sociales existentes en cada momento histórica, esta violencia ha ido cambiando en su forma de manifestarse.
Por supuesto, es una cuestión histórica que se ha visto condicionada dentro del capitalismo por factores como la introducción de la mujer al mercado laboral, el auge de los movimientos feministas, los cambios en las relaciones sociales, etc.
Las formas que adopta esta violencia en el capitalismo ya no se presentan tan cristalinamente como fruto de esa división sexual del trabajo. Su asimilación por parte de la ideología burguesa y la reproducción en su seno hace que parezca una cuestión plenamente interseccional.
En este sentido, está claro que las mujeres burguesas pueden sufrir estas violencias en tanto que dichas violencias están plenamente integradas dentro de la ideología dominante y presentes en las relaciones sociales de las que la burguesía forma parte necesariamente.
Lo que señalamos las comunistas es otra cosa: por un lado, que las mujeres obreras tienen más probabilidades de sufrir estas violencias y más dificultades para salir de ellas. Por otro, que la VdG encuentra su respaldo en un modelo productivo que afianza la desigualdad.
La exclusión social, la marginalidad, el paro, la temporalidad laboral, la precariedad, la educación recibida según el contexto general; todo ello son factores que ponen en un riesgo mayor a las mujeres obreras, muchas veces dependientes económicamente de sus maltratadores.
Además, la incapacidad de ponerle nombre a esta violencia, la culpabilidad que se inculca a las mujeres, la imposición de la paciencia penitente y el rol de cuidadoras y sumisas, la concienciación social apuntando a lo superficial y no a la raíz del problema. Esto influye mucho.
Nacer, educarte y desarrollarte en contextos marginales te hace más vulnerable a sufrir esta violencia. No es lo único que importa, pero es un factor condicionante. Y cuesta más salir de ahí si no tienes independencia económica por estar en el paro o tener un contrato de mierda.
Cuesta más salir de ahí si eres la encargada de las tareas domésticas, de hijos o familiares dependientes. Cuesta más salir de ahí si no tienes recursos públicos y eficientes a los que acceder. Cuesta más salir de ahí si tienes miedo pero o ninguna garantía mínima de seguridad.
Cuesta más salir de ahí si no sabes ponerle nombre a lo que te pasa porque nadie te ha enseñado a hacerlo. Por eso no vale SÓLO con una educación integral que garantice la concienciación, ni con poner en marcha mecanismos que no llegan a todas.
Se necesita necesariamente un cambio de sistema que permita el desarrollo de nuevas relaciones sociales en completa libertad. A esto nos referimos las mujeres comunistas.
Claro que hace falta educación, visibilidad, concienciación, recursos públicos, gratuitos, efectivos y de calidad para prevenir y garantizar la seguridad de las mujeres. Pero no podemos quedarnos ahí porque sí, la violencia machista es también una cuestión de clase.
(Un último apunte para evitar confusiones: esto que expongo aquí es un análisis muy superficial de una realidad compleja. No está basado en una experiencia personal ni un señalamiento individual).
Lu

Lu

@cris0elefantina
Marxista-leninista-filohelenista-solotildista. Vivir y luchar, vivir y amar la vida. @fde_estatal.
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