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Eduardo Garzón

@edugaresp

Sep 22

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Algunos están diciendo por ahí que suprimir el impuesto de patrimonio como hará Andalucía es lo lógico e ideal porque la mayoría de los países lo han suprimido por ser un impuesto ineficiente y que lastra la actividad económica. Pero esto es falso y es fácil de comprobar: 👇

Para empezar, si el impuesto es tan nocivo para la economía, ¿cómo es posible que dos de los países más ricos del mundo -Noruega y Suiza- lo lleven aplicando durante décadas? ¿No les debería de haber ido mal?

Y no es que lo apliquen levemente: el impuesto de patrimonio en Suiza recauda más de un 1% del PIB y el de Noruega un 0,45%, muy por encima del de España que sólo llega al 0,18%, y también por encima de otros países cuando tenían el impuesto (OCDE 2018; Kuypers et al. 2020).

Y si comparamos la recaudación del impuesto con el total de recaudación la diferencia todavía es mayor: en Suiza supone el 3,9% del total y en Noruega el 1,1% mientras que en España es sólo del 0,5% (Drometer et al. 2018; Perret 2021).

La supresión progresiva del impuesto de patrimonio en tantos países no se ha debido a cuestiones económicas o técnicas, sino ideológicas: se aplicó desde la Segunda Guerra Mundial y se fue suprimiendo a medida que el neoliberalismo se instalaba en el imaginario colectivo.

Se suele decir que el impuesto de patrimonio provoca el cambio de residencia de millonarios para no pagar el impuesto, pero lo cierto es que la evidencia empírica disponible no respalda eso (Advani y Tarrant 2021; Perret 2021).

La evidencia empírica sólo señala que hay migración dentro de cada país, como en España o en Suiza, pero no entre distintos países (Luque de Haro et al. 2017; OCDE 2020; Agraval et al. 2022).

Pero es que hay más. El impuesto de patrimonio grava el patrimonio neto elevado de las personas físicas, pero hay muchos otros impuestos sobre la riqueza (inmobiliaria, empresarial, sobre la herencia y donaciones, sobre las transacciones de capital, y otros muchos).

Y precisamente el impuesto de patrimonio es uno de los que menos importancia tiene. En los países en los que no hay impuesto de patrimonio (que sólo afecta a los más ricos) el resto de impuestos sobre la riqueza (que normalmente afectan a mucha más gente) suelen ser muy elevados.

De hecho, la OCDE ha llegado a reconocer que el impuesto de patrimonio puede ser muy eficiente e importante en países en los que no están muy desarrollados otros impuestos a la riqueza (OCDE 2018), que es el claro ejemplo de Suiza y Noruega, y tal vez España.

En consecuencia, los países europeos no han ido eliminando el impuesto de patrimonio porque fuese ineficiente o poco útil, no sólo porque la teoría económica reciente no apunte en esa dirección, sino porque dos de los países más ricos del mundo lo siguen aplicando sin problemas.

En realidad, el motivo de esta supresión hay que encontrarla en el avance de la ideología neoliberal, que ha logrado instalar en las mentes que el impuesto no es positivo para la economía, aunque no sea cierto.

De todas formas, los países que han suprimido el impuesto de patrimonio tienen otros muchos otros impuestos a la propiedad, como los inmobiliarios o los de herencia, y muchos recaudan más que los países que siguen teniendo el impuesto de patrimonio.

Eduardo Garzón

@edugaresp

Doctor en Economía y Empresa. Profesor en la Universidad Autónoma de Madrid y en Johns Hopkins University-Universitat Pompeu Fabra Public Policy Center

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