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Charo Luque

Charo Luque
@charo_lu

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Os propongo un paseo especial. Vamos a echarle un vistazo al Fuero de Madrid. Viajemos en el tiempo hasta el 1202 y descubramos cómo era este texto jurídico. Qué normas tiene redactadas, donde se encuentra ahora y hasta de qué materiales está hecho.

La conquista de Madrid por Alfonso VI fue allá por el 1079, durante algunos años la población de la villa creció poco, hasta llegar al siglo XIII con Alfonso VIII (el de las Navas), será entonces, en 1202, cuando se redacta el Fuero.
Al fin, Madrid era tierra de realengo, es zona estratégica por lo que el rey decide concederle algunos privilegios. Realmente lo que hace Alfonso VIII es sancionar un escrito que fue redactado por el Concejo de la Villa, donde participaban los vecinos reunidos en asamblea.
El Concejo de la Villa se reunía cada domingo en la puerta de la iglesia de San Salvador que estaba en la Calle Mayor, frente a la plaza de la Villa. En la iglesia se encontraba el Arca de las Tres llaves, donde guardaban el fuero.
Por cierto, las llaves las tenían tres autoridades y nunca se abría sin estar los tres...una medida de seguridad que podría servirnos hoy, ejem Pero tengamos cuidado cuando hablamos de "vecinos", por descontado que no participaban mujeres, ni judíos ni musulmanes, ni extranjeros
Solo participaban los vecinos propietarios y residentes en Madrid al menos dos terceras partes del año. Los que no vivían tanto tiempo en la ciudad eran los "herederos" y los que vivían alquilados serían los "moradores". Por último estaban los "albarranes" q eran los forasteros.
Por descontado estas diferencias también marcaban los privilegios. Leemos en el artículo 48: el vecino que pegaba a un forastero no pagaba nada , pero el forastero que pegaba a un vecino recibía una multa.
Los reconocidos como "vecinos" tenían las máximas ventajas, por ejemplo no pagaban el impuesto de portazgo. (impuesto que se pagaba al pasar por las puertas de la muralla) Curiosamente los eclesiásticos y nobles no contaban con tantas ventajas como los vecinos y eran una minoría.
Analizando el texto podremos ver que los ciudadanos podrían elegir a sus alcaldes, tendrían algunos beneficios fiscales, y sobre todo se establecieron una serie de multas que nos dan una visión bastante clara de la forma de vida del momento (siglo XIII).
En cuanto al contenido, recoge normas jurídicas, preceptos penales y ordenanzas municipales. Podemos saber qué pesos, medidas y precios se utilizaban, ya que buena parte del texto se refiere a multas, como las que se imponían si se vendían panes con poco peso, de medio maravedí.
Aparecían nombradas las Parroquias, mucho más que un centro de culto, serán los núcleos de población distribuidos por la ciudad y las que regulan todo movimiento de los habitantes, llevando el registro de todos sus actos (nacimientos, bodas, muertes).
De las 10 parroquias que tenía entonces Madrid solo se conserva hoy parte de San Nicolás. Otro dato curioso que nos enseña el fuero era la forma de divertirse de aquellas gentes, siendo El Chito uno de sus pasatiempos favoritos.
Consistía en tirar un tejo, pieza de madera o de hierro, contra un cilindro que llamaban tanga, éste tenía colocadas unas monedas. Si tirabas las monedas, ganabas y te las llevabas. Parece que se lo tomaban muy en serio, pues había multas si se terminaban pegando por el juego.
El Fuero de Madrid está formado por 4 cuadernillos, aunque uno de ellos (el 2º) se perdió en el S. XVII. Cada cuadernillo tiene 8 hojas, además hay 2 hojas (la 23 y la 24) que se añadieron más tarde. (total son 26)
Tiene además otros documentos añadidos como la carta de otorgación, añadida en 1214. Está realizado en pergamino avitelado, escrito en letra gótica y parece que por un solo escribano. Redactado en latín medieval con muchos vocablos en romance vulgar y de origen árabe.
El texto original está en el Archivo de la Villa (Conde Duque), durante una temporada se guardó en el Ayuntamiento y después pasó a la Casa de la Panadería (desde 1868 hasta 1987) en la Plaza Mayor, simplemente porque fue Archivo de la Villa.
Los vecinos elegían por votación a las autoridades, a los jueces y alcaldes. Como vemos los habitantes de aquel Madrid vivían de una manera independiente, aunque con el consentimiento del rey, ellos mismo redactaban sus propias normas. ¡Cuántos árboles habríamos salvado hoy!
Todo estupendo hasta que en 1346, Alfonso XI estableció el Consejo Cerrado, el Ordenamiento de Alcalá y se terminó la "democracia". Para colmo, estos puestos, pasaron a ser vitalicios, ejem. Esta nueva situación terminó en conflicto, pero esto es otra historia…
Antes de terminar leemos el comienzo del Fuero de Madrid: "Esta es la carta que hace el Concejo de Madrid para honra de Nuestro Señor el Rey Alfonso y del propio Concejo donde ricos y pobres viven en Paz y en Salud"
Quiero destacar el 1º artículo de la Carta de otorgamiento : "el que forzare a una mujer muera por tanto" «Qui forzauerit mulierem, moriatur pro inde"
Muchas gracias por acompañarme hasta el final. Aunque no nos hemos movido de casa, vamos a tomar una meriendita para no acostarnos con el estómago vacío. 😉 ¡Salud y buen comienzo de curso!
Charo Luque

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Hombres necios que acusáis / a la mujer sin razón, /sin ver que sois la ocasión /de lo mismo que culpáis.
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